Hola, ser humano, soy Nía, tarotóloga, comunicadora y buscadora de Consciencia.
Mi trabajo con el tarot, y otras herramientas de canalización, así como el aprendizaje perenne del conocimiento profuso de lo humano (espiritualidad, astrología psicológica, numerología, etc.), siempre han ido en paralelo al propio proceso de evolución personal.
La inefable sensibilidad hacia otras dimensiones -más sutiles, menos densas- también formó siempre parte de mí (al igual que de ti, aunque no te hayan enseñado a verlo). Mas son las experiencias vitales de muerte y transformación, como las que tú vives en tu cotidianidad, aquellas que, con mayor metamorfosis, han ido cincelando un camino trascendente con rumbo hacia mí misma, orientado, sin duda, a la espiritualidad que Todos Somos en Unidad, y con un marcado servicio de acompañamiento a las personas (personas que de forma nada casual os dejáis caer por aquí).
Disiento y desconfío de cualquier persona que pretenda ayudar a sanarse a otra sin haber experimentado un recorrido de inmersión en quien realmente se ES, más allá de las distracciones de este mundo superficial e ilusorio.
Mis carreras universitarias, mi formación curricular o los convencionalismos sociales, nunca han sido impedimento ni han detenido la fuerza de un corazón que expresa en cada instante y desde siempre su nítida misión.
De modo que, para estar aquí, a tu lado, he tenido que conformar, de manera autodidacta, una historia alternativa y demostrarle a la vida cuánto quiero lo que quiero: y es ayudarte a que te ayudes, facilitándote las herramientas que a mí me han servido y que he ido descubriendo en mi propio experimento vital a lo largo de todos estos años. Por otro lado, una dilatada experiencia ya, ofreciendo sesiones y “presentes en construcción”, a través del tarot y otras mancias, también ha contribuido a este periplo de saberme, al tiempo, aprendiz y maestra. Y en este sentido: “como es adentro, es afuera”; por eso tienes que saber que la solución a cualquier problema que te aqueje ha de observarse desde la causa, desde las raíces, nunca desde el ámbito visible del resultado o del fruto. Así que me niego a fomentar el victimismo reactivo, la queja y el juicio, y, especialmente, a arrebatarte el poder de gestionar tu vida, ya que es tu única responsabilidad en este mundo. Por eso ¡crea el mundo en el que tú quieres vivir y olvídate de lo periférico!
No olvides, si decides conocerme, que trabajo desde y para la Luz y el Amor, encomendándome a los más altos fines y al bien mayor, para todas las partes implicadas (presentes o ausentes).
Y esto es innegociable.