Aquí empieza una aventura digital, que pretende reproducir cuanto yo puedo ofrecerte. Sin duda, con la mejor herramienta que tengo -por encima incluso del tarot-, el conocimiento; que se despliega, desde mis vísceras periodísticas -e incorruptibles a pesar de la inercia del oficio-, en: información, formación y transformación.
Gracias, Luis, por tu generosidad. Eres mi primer ladrillo, y lo recordaré eternamente desde los tejados.
Espero contagiaros la emoción con la que relleno este universo en blanco, confieso que es lo que más me gusta hacer y, tal vez, lo que mejor se me da del mundo. Así que imagina el privilegio de sentir como tu mirada se posa en lo aparentemente inerte para, cual varita de mago, sacralizar posteriormente estas humildes líneas y otorgarlas entonces sentido.
Pero no hablemos todavía de magos, que estamos en el número piloto del Loco, donde la nada y el todo están de forma latente contenidos. La nada es un tímido comienzo, por ejemplo, y el todo… sentir la meta -destino ineludible de la ilusión pragmática- como si en ella ya estuviera. En el fondo siempre estuvo ahí.
De modo que es un buen reto intentar persuadir tu lectura con mi escritura, en un mundo de inmediatez, comodidad y, lo que es peor, redes sociales llenando de ruido los desafortunados despistes de la curiosidad intrascendente. Mas, como al mismísimo Loco… me ponen los retos que buscan lo que tú en el fondo siempre quisiste encontrar: a ti.
Me pasó lo mismo, no te preocupes.
Y sí. Este blog estará confeccionado en términos Arcanos, es decir, entre las líneas del texto se esconderá la verdadera magia que el tarot me enseñó (contribuyendo a liberarle de la cadena perpetua de 806, como quien libera a las tortugas de la mano inconsciente del hombre -siempre el hombre inconsciente es el puto problema, y yo, todo sea dicho de paso, no dejo de ser hombre-); tal vez sea esta baza la única forma de demostraros -por el momento- que el tarot, la vida y la búsqueda de “la verdad”, son -y siempre han sido y siempre serán- la misma cosa.
Gracias, desde lo más profundo, por venir a quedarte en mi universo.
Me tomo mi misión muy en serio.
Nía.




