Si hay dos cartas especialmente significativas, dentro de los Arcanos del tarot, son la primera y la última. Sendas posiciones corresponden a la carta 0 (El Loco) y a la carta XXI (El Mundo). Pero, ¿realmente estas cartas se limitan a ocupar lugares estancos de apertura y cierre respectivamente dentro de los Arcanos Mayores del tarot?¿podríamos asegurar que están ciertamente en las antípodas y que sus profusos significados nunca se encuentran? Como ya has podido imaginar -no sé si comprobar- , la respuesta es: no. Son incalculables los matices que encierran estas láminas, donde a veces se tocan tanto que no parecen cosas distintas y, otras, su oposición resulta tajante y total. Así que, si te apetece sumergirte en el misterio de dicha paradoja, acompáñame para descubrir los secretos de una de las parejas más esenciales del tarot, y que resulta una premisa ineludible si lo que quieres, verdaderamente, es aprender tarot.
Todo es cuestión de perspectivas
Tenemos que empezar a ser conscientes, de lo que me fui dando cuenta cuanto más me sumergía en la práctica profesional con las sesiones de tarot; de que todas las situaciones de nuestra vida se mueven, simultáneamente, en diferentes estratos de experiencia. Por ejemplo, puedo trabajar para ganar dinero en un sentido absolutamente obvio y de supervivencia; para desarrollar la destreza de socialización en grupo o ahondar en mi relación con la jerarquía y la autoridad; para entender que el ámbito menos urgente de mi vida sea precisamente el trabajo; para conocer a una persona clave en la historia de mi existencia; para acceder a otro trabajo más grande en términos inasumibles, que no imaginaba, a un nivel profundo de realización o, siguiendo con el mismo caso, para desarrollar la misión que mi alma ha venido a experimentar en un propósito que trasciende mi propia experiencia individual y mis cuotas de entendimiento. Nota mental: he traído esta rama de lo laboral, para huir del monotema manido del amorcito (no por menosprecio, mas entiendo que, en términos generales, precisamente, queremos entender esta energía desde un mínimo porcentaje de lo que implica, como son únicamente las relaciones románticas).
Pues bien, en el desarrollo de una consulta, pocas personas estarán dispuestas a amplificar su perspectiva comprendiendo el verdadero para qué de lo que vive y la razón, inconscientemente implícita, por la que ha llegado a mí. Huelga decir, no obstante a lo anterior, que el tarot puede abarcar cualquier nivel necesario de consciencia y que, aunque disfruto de las profundidades de lo humano, sin la necesaria superficie no podría dedicarme a esto y ganarme la vida al mismo tiempo (mas te adelanto que, en esta casa, siempre intentaremos encontrar un sentido más esencial a tus preguntas y respuestas, para la nada desdeñable ambición de un mejor vivir).
En este texto no pretendo darte una clase magistral de estos dos arcanos, con todos sus elementos de análisis teórico y de aplicación práctica, sino que, de una manera más exquisita, me gustaría llevarte a lugares de eureka que jamás visitaste – aun llevando tiempo interpretando el tarot-, y que además tengan una repercusión directa, no ya en el mundo de los Arcanos Mayores, sino en el cotidiano caminar por los rincones de tu mundo tangible y real.
Dicho esto, empecemos por el principio.
El loco, donde TODO empieza
La carta de El Loco es el comienzo. Es la apertura de un ciclo, técnicamente estricto de 22 Arcanos Mayores, que culminará en la carta, anteriormente citada, de El Mundo. Pero solo esto sería quedarnos en la epidermis que anteriormente comentaba. El Loco, simplemente, posee en su energía la inconsciencia total de lo que realmente encierra en su significado completo; detalle totalmente necesario para darle rienda suelta a una cualidad crucial de su energía, como es la osadía clave para aventurarse a la novedad de un nuevo ciclo, cuya importancia radica en que sin ello – y sin él- no podría activarse para iniciar. ¿Te suena? En la mayoría de las ocasiones, no eres consciente de cuánto te necesita tu vida para emprender nuevas historias cargadas de energía y de vitalidad, ni de la importancia y la grandeza de tu ser, hasta en los momentos de mayor sinsentido en apariencia.
Observar el arcano de El Loco y ver solo en esta carta una suerte de peligros, demencia, inmadurez y desequilibrios… sería algo así como buscar trabajo y ver solo dinero para poder cubrir el mes. Ver solo un principio inerte implicaría solo mirar, sin ver en absoluto.
Vayamos entonces más allá.
Loco, ¿qué llevas en tu hatillo?
La respuesta más simple, directa y concisa que se me ocurre es: llevo la semilla de El Mundo; el germen de la meta y de la realización; de cuanto soy o de cuanto emprendo.

Y es que El Loco parece una persona en su grado más ínfimo de desarrollo, pero es, antes al contrario, un ser muy próximo -por ausencia de condicionamiento racional- a su grado menos procesado de humanización. Representa el soplo de aire imprescindible para estar vivo y, al tiempo, el espacio vital más cercano al espíritu. ¿No se te ponen los vellos de punta? Yo estoy al borde del ictus. Es decir, vamos a dar por hecho que existe una antesala al nacimiento donde mi alma, aún descarnada, espera impaciente un vehículo de aprendizaje para transitar la experiencia de lo que llamamos vida humana. Pues El loco acaba de aterrizar de allí. Así que, en términos filosóficos, este arcano lleva en su hatillo toda su alma latente de vida y cargada de toda la sabiduría que necesitaremos ir descargándonos para evolucionar como seres humanos. Por tanto, toda la potencialidad que habita en el campo cuántico de posibilidades está contenida en Él; más aún: todas las experiencias potenciales; todos los Arcanos menores y todos los Arcanos mayores con cima en El Mundo… sí, exactamente, parten de este arquetipo inofensivo, cuyo nombre no le hace -como verás- ninguna justicia.
La materia prima

En este sentido , ya he inoculado en tu curiosidad esos arcanos – a priori de marca blanca– que son los menores, en relación con el Arcano Sin Número (eufemismo de El Loco). Así que no perdamos de vista la trascendencia de darle al Tarot, en todas y cada una de sus láminas y dimensiones, la importancia merecida, ya que cada pieza tiene el privilegio de completar el puzzle. Los Arcanos menores del tarot, que recorreremos a lo largo y ancho de este blog a su debido tiempo, se despliegan por un lado en los cuatro elementos imprescindibles de la vida y, por otro, en los diez números que contienen la infinitud de cuanto habita. ¿Te lo puedes creer?
Así pues, este hombre aparentemente poco cuerdo con apariencia burlona y dudoso futuro, encierra: la energía creativa de los bastos (elemento fuego); el huracán multidireccional del verbo en las espadas (elemento aire); el pozo sin fondo del recipiente emocional, que suponen las copas (elementos agua) y, por último, el final del proceso energético, pero principal y más evidente estímulo de percepción para nuestros sentidos físicos, los oros (elemento tierra).
¿Qué relación tiene esto con el arcano más próximo a El Loco (1. El Mago)? ¿Están estos elementos representados en la carta más lejana, introducida en este post, que es El Mundo? Y, si es así, ¿en qué forma? Y, para terminar, ayúdame con esta cuestión…
¿Está el ambicioso Mundo, en realidad, tan lejos del aparentemente pobre Loco?
¡Nos leemos!
No olvides que me tomo muy en serio mi misión.
Hasta muy pronto.
Nía.lo





